Cuando me vine a vivir a Maracena, no fue por casualidad, visité varios municipios y me gustó esta ciudad pueblo.

Soñé con que el crecimiento homogéneo en materia tanto económica como a nivel de una ciudadanía implícita y activa iba a ser posible gracias a las inversiones, donde tengamos un sitio para pasear, un sitio para formar a nuestros jóvenes, un acceso a todas las personas independientemente sea cual sea su ideología política, crear un proyecto neutro, sin ser de derechas izquierdas centro o amarillo. Soñé que podríamos llegar a poder escuchar a nuestros vecinos y vecinas, aportar ideas para ampliar esos horizontes, acercar nuestro otro barrio, Villasol al centro y que no fuese un barrio que se visita en campaña electoral, que sea un barrio más, sin que las personas que allí viven, tengan que hacer grandes desplazamientos, pensé que la lucha por adquirir valores humanos, fuese fácil, donde poco a poco, la información que parte de un ayuntamiento, sea clara, accesible y para todas las personas, pensé en que esta ciudad cuando creciera, no fuese una ciudad dormitorio, una ciudad donde no tengas problemas de aparcamiento cuando necesites ir a un comercio de cercanía, donde no pagase esos inmensos impuestos que se pagan en otros sitios, que la vivienda sea accesible para la juventud, crear un instituto de formación profesional, visitar a las personas mayores en esa soledad que en ocasiones viven, escuchar, aprender y emprender.

Pero no ha sido así, al contrario, todo eso que soñé, se desvaneció y ahora si tenemos ideología política, falta de transparencia en presupuestos por parte de la administración responsable no sólo de hacerlos públicos, sino reales, bolsa de empleo presuntamente con puertas giratorias, censura en las redes sociales, porque aquel que ha aplaudido tres veces y yo dos tiene derecho por lo tanto es una política materialista, que la juventud no se marche, que la vivienda sea acorde con el coste de la vida, Villasol aún está ausente, los impuestos tanto IBI como el impuesto de circulación de los vehículos, se ha convertido en un gran problema económico para muchas familias causando muchos problemas económicos que no se cierren negocios por los altos costes en impuestos que tienen que pagar, las personas mayores, aparte de pagar una barbaridad por estar en una residencia, demandan cosas que no son atendidas y todo eso, me duele y me desmoraliza.
Casualmente, conocí a un hombre hace mucho tiempo, un hombre que no le gusta la política y de pronto dice, QUIERO MARACENA , a lo cual, me dije para mí mismo a mí también me gusta . Propuso ideas, propuso realidades, demostró con papeles oficiales que esa forma que en principio me enamoró, es la que Miguel Angel Martínez, lleva en su calendario, pero no solo me gustó a mí, sino a muchas otras personas, que pensamos no sólo en nuestro bienestar, sino en nuestros vecinos y vecinas de esta bella ciudad maracenera y su proyecto, nuestro proyecto se presentó, sin fantasmadas, sin populismo, sin identidad política, sin aspavientos ni humos, un proyecto viable cien por cien que acude a remediar esas necesidades que hacen faltan aquí. Quiero Maracena , me ha enamorado, me encanta la idea, su exposición ha sido clara, directa y totalmente factible, ojalá QUIERO MARACENA, sea la solución no clasista, el nuevo motor que impulse ese dinamismo generalizado y generacional, donde por fin podemos decir, ahora sí que es posible.

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